octubre 29, 2026
El absentismo laboral a debate en El Puerto: liderazgo, compromiso y gestión de las bajas, claves para mejorar la productividad
Felipe Bononato, director de centros de Ibermutua en la provincia de Cádiz, analiza ante el tejido empresarial las causas del absentismo, su impacto económico y las herramientas para afrontar uno de los principales retos de las empresas.
. La Asociación de Empresarios del Puerto de Santa María celebró ayer una nueva jornada informativa bajo el título «Absentismo vs. productividad». El encuentro, que contó con la intervención de Felipe Bononato Güelfo, director de centros de Ibermutua en la provincia de Cádiz, permitió analizar las dimensiones de un problema que preocupa cada vez más a las empresas de nuestra ciudad.
Durante la jornada se señaló que España lidera el absentismo en Europa, lo que tiene una relación directa con la producción por hora de del trabajador, que se sitúa en torno a los 73 dólares hora frente a los cerca de 150 dólares de los países más productivos de los 38 incorporados a la OCDE.
Por comunidades autónomas, Canarias, Galicia y País Vasco encabezan las cifras en absentismo, mientras que Andalucía, lejos de estereotipos, presenta datos más positivos y se sitúa como la tercera comunidad por la cola en indicadores menos favorables. Siendo Cádiz la tercera provincia andaluza que presenta cifras menores de absentismo.
La estadística arroja que son más frecuentes las bajas entre los trabajadores con edades comprendidas entre los 19 y los 35 años, siendo la salud mental unas de las patologías que va posicionándose como una de las primeras causas de baja médica. Estos datos desvelan que un 7,12 % de los trabajadores acumula hasta el 48% de los procesos de baja, lo que pone de manifiesto que un gran porcentaje de estas bajas se concentran en trabajadores con más de dos procesos de baja en un mismo año (repetidores).
En Cádiz, un gran número de procesos se concentran en los primeros 15 días de baja (el 63,60%), siendo éste un periodo cuyo coste de prestación asumen íntegramente las empresas. A este coste directo para las empresas se suman los indirectos: sustituciones de personal, bienes y servicios no prestados, formación, etc. Todo ello supone un coste estimado en 2026, a nivel nacional, en torno a los 17.419 millones de euros, que sumado a los costes en prestaciones de la Seguridad Social y Mutuas alcanza los 36.158,66 millones euros, lo que supone un 8,65% más que en 2025 y un 256,37% más que en 2015.
En este contexto, se puso de relieve la necesidad de diferenciar entre las situaciones de incapacidad temporal debidamente justificadas y aquellas circunstancias en las que existen problemas de gestión, diagnóstico o seguimiento de los procesos. Los asistentes coincidieron en que una baja médica justificada no debe entenderse, por sí misma, como una conducta reprochable, aunque su duración puede verse condicionada por un diagnóstico erróneo o por las demoras en la atención sanitaria y en el acceso a determinadas pruebas o especialistas.
Bononato explicó asimismo el papel que desempeñan las mutuas colaboradoras con la Seguridad Social, entidades privadas sin ánimo de lucro que gestionan recursos públicos y colaboran en la prestación de asistencia sanitaria y económica de la Seguridad Social. Su función puede resultar determinante no solo en el seguimiento de los procesos de incapacidad temporal, sino también en el asesoramiento preventivo a las empresas y en ámbitos como la selección de personal y la prevención de riesgos laborales.
La jornada abordó también los factores organizativos y humanos que pueden influir en el absentismo. Entre ellos, se destacó el carácter anticíclico de la incapacidad temporal, cuya incidencia tiende a aumentar en periodos de bonanza económica y a reducirse en etapas de crisis. En este escenario, adquieren especial relevancia la gestión de los mandos intermedios, la calidad del liderazgo y la capacidad de las organizaciones para generar entornos laborales que favorezcan el desarrollo personal y profesional de sus equipos.
Como líneas de actuación ante el absentismo, se apuntó a la importancia de mejorar los procesos de selección, reforzar la formación de los responsables de equipo y desarrollar modelos de liderazgo más cercanos y participativos. También se expusieron algunas de las propuestas planteadas desde el ámbito empresarial nacional (CEOE), como son revisar la distribución de los costes de los primeros quince días de baja, agilizar la atención sanitaria y la valoración por parte de especialistas de las patologías que dan lugar a procesos de incapacidad temporal. Un tema que se debatió en la Jornada fue la necesidad de abordar los efectos directos de los complementos salariales establecidos en determinados convenios colectivos en los casos de bajas temporales por incapacidad laboral.
El presidente de la Asociación de Empresarios, Gonzalo Ganaza Parra, destacó la importancia de situar a las personas en el centro de la estrategia empresarial y señaló que “una empresa sólida necesita un proyecto claro, objetivos definidos y una dirección comprometida con su futuro, pero también un capital humano cuidado e implicado. El compromiso del empresario debe ser compartido por los trabajadores, que han de hacer suyos los objetivos de la organización y entender que su éxito también es el suyo. Esa implicación es clave para mejorar la productividad y reducir el absentismo”.

